Mantener la postura dentro de la guardia
Con postura, la guardia cerrada no tiene ataques. Sin postura, los tiene todos. Es lo primero que se gana y lo último que se suelta.
Las claves
- Espalda recta, mirada al frente y cadera adelantada: sentado sobre los talones.
- Manos en su cintura o en sus bíceps, codos cerrados: nunca en el suelo ni estiradas en su pecho.
- Si te tira de la cabeza, mira arriba y empuja con la cadera, no con el cuello.
- No abras la guardia hasta tener la postura ganada.
Errores típicos
- Poner las manos en el suelo junto a su cabeza: te ataca el brazo.
- Intentar pasar con la postura rota: el triángulo llega solo.
Cómo entrenarlo
90 segundos: él solo intenta romperte la postura; tú solo la mantienes y la recuperas. Sin abrir la guardia.

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